Mostrando entradas con la etiqueta fútbol aragonés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fútbol aragonés. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de marzo de 2011

El San Roque volvió a ver la luz

Aquí os dejo la primera crónica que hago para la asignatura de Redacción

FUTBOL 2ª REGIONAL

SD. San Roque Calatayud 3 – Embid C.F. 1

Y el San Roque volvió a ver la luz

Tras dieciséis jornadas sin conocer la victoria, la Sociedad Deportiva San Roque se reencontró con la senda del triunfo al remontar el tanto inicial del equipo visitante con goles de Lavilla, Lolo e Isra. El cuadro bilbilitano ofreció, de largo, su mejor versión en lo que va de curso



El San Roque se reencontró con la victoria tras dieciséis jornadas. JZ
 


Sociedad Deportiva San Roque (3; min. 32, 70, 75): Gil, Caro (C), José Luis (Verón), Mario (Dueñas), Manel, Sanchis (Millan), Miloud, Urgel, Lolo, Chema (Isra) y Lavilla
Embid Club de Fútbol (1; min. 21): Hernández, Juan Carlos, Miguel, Sarria, Fenero, Joaquín (C), Alberto (Chinarro), Topo (Fernández), Salvador (Molina), Pachún y Peti (Felipe)

Árbitro: George Daniel Acsante (Comité Aragonés). Amonestó por parte del equipo local a Manel (min. 92) y Urgel (min. 80).
Incidencias: 23ª jornada de la Liga de Segunda Regional Grupo 3-1 disputada en el Campo de Grama de la Ciudad Deportiva de Calatayud ante 60 espectadores.

J. Zorraquín. CALATAYUD.
Tarde veraniega, sol resplandeciente y suave viento, césped seco. Todo ello representación del escenario de una de esas tardes donde se avecina buen fútbol o buen espectáculo. Embid llegaba de empatar ante uno de los gallitos de la categoría, Ariza, y la Sociedad Deportiva tenía como resultado más reciente su derrota en Sestrica, penúltimo clasificado. Todo parecía indicar que el San Roque continuaría con la racha de dieciséis jornadas sin conocer la victoria, algo que le ha conducido a la última posición del Grupo 3-1 de la Segunda Regional aragonesa. Pero el fútbol es así, cuando menos uno menos se lo espera, salta la sorpresa.

El partido comenzó con un breve periodo de tanteo entre San Roque y Embid. El primer golpe lo asestó el equipo bilbilitano gracias a un tiro de Chema que se marchó por encima del larguero visitante. Desde ese momento, el choque comenzó a tomar un cariz propio de la categoría: juego trastabillado y discontinuo.

Y de esta forma, poco a poco, solo uno de los dos equipos acaba por tomar el mando y ese equipo fue el cuadro embilejo, mucho más acostumbrado y con más experiencia. Las ocasiones comenzaron a aparecer y lo hicieron en las botas de Pachún, la primera la despejó José Luis bajo palos, la segunda la despejó Gil y en la tercera ocasión, con los mismos protagonistas, el delantero del cuadro visitante hizo un quiebro y batió al portero local.

Esta última jugada conllevó malas noticias para el conjunto blanquiazul, no solo por el gol sino por la lesión de José Luis. El defensa bilbilitano al intentar frenar el ataque del Embid, hizo un mal gesto que se cebo con su maltrecha rodilla izquierda. Tras este inesperado lance, Verón saltó al terreno sustituyendo al defensa local lesionado.

El choque seguía con el guión preferido de aquel que va ganando: el Embid realizaba muchas faltas y por tanto generaba poca fluidez en la circulación del esférico. Por su parte, el San Roque quería, pero no podía. A pesar de ello el conjunto local dispuso de varias ocasiones en las botas de Manel y Lavilla que no fructificaron.

Pero cuando pocos lo aventuraban, el portero visitante repelió un balón y Lavilla, en segunda instancia, logró batirle. En los siguientes 15 minutos, el partido siguió su anodino curso.

La segunda mitad fue muy distinta. Desde el banquillo bilbilitano se arengaba a no bajar los brazos y a subir un poco el nivel de esfuerzo, por su parte el Embid vio cerrado su conducto para elaborar ocasiones. La defensa del San Roque protagonizó un meritorio segundo asalto fundamentado en el orden táctico y la seriedad, de ahí que cerrase su arco ante las escasas ocasiones visitantes.

A los diez minutos del segundo acto comenzó el movimiento de los banquillos, tanto por parte local como visitante, pero con distintos efectos. Las salidas de Dueñas junto a las de Isra y Millán dieron otro aire al enfrentamiento. El San Roque extendió su mejoría de la defensa al centro del campo y dominó sin problemas el control del esférico. Semejante mejoría se materializó de la mejor forma posible, Lavilla desde la izquierda ponía un centro raso, que tras un barullo en el área, Lolo mandaba al fondo de las mallas.

El cuadro del Jalón ofreció su mejor versión de toda la temporada y no cejo en su empeño de tratar bien a la pelota y salir con ella jugada, al toque, raso y sin prisa. Pero el Embid no bajo los brazos y todavía contó con varios tiros que detuvo el cancerbero local, no sin alguna dificultad. Para cerrar el partido, Israel aprovechaba un fallo en la zaga embieleja y con un gran disparo cruzado lograba el tercer gol del San Roque, el gol de la tranquilidad, un gol para enmarcar. Los minutos finales del encuentro fueron los típicos de una disputa sentenciada. El equipo que pierde lo intenta sin éxito y el que gana echa balones fuera cual político cuestionado por el tema de la corrupción.

La Sociedad Deportiva San Roque consigue una victoria que no le sirve para abandonar el farolillo rojo de la clasificación, pero que resulta fundamental para reforzar la maltrecha moral del equipo. El próximo encuentro del equipo de Alejandro Millan será en el campo de Aniñón.


lunes, 7 de febrero de 2011

Reportaje: reconocimientos médicos en el fútbol base. Publicado en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

El Corazón del Fútbol

En los últimos años se han multiplicado los casos de futbolistas que han sufrido graves afecciones a su salud y que han provocado su retirada prematura del fútbol en activo.
Este reportaje ahonda sobre algo tan importante como son los reconocimientos médicos en ese fútbol que está lejos de focos y cámaras.

El fútbol de las categorías base, de edades comprendidas entre los 5 y 18 años, es una de las actividades que menor supervisión médica posee. J. Z.

J. Zorraquín. Zaragoza.
Antonio Puerta (exjugador del Sevilla FC), Daniel Jarque (exjugador del RCD Espanyol) o Miklos Feher (exjugador del SP Benfica), todos jugadores de fútbol de alto nivel en Europa y que dijeron adiós al deporte y a la vida. A esos nombres se añaden los de Sergio Sánchez (jugador del Sevilla FC), Rubén de la Red (exjugador del Real Madrid FC) o Miguel García (exjugador de la UD Salamanca) que son también jugadores de primera línea, pero que, en su caso, han gozado de una segunda oportunidad para continuar viviendo. Todos estos casos mencionados habían pasado por reconocimientos médicos deportivos  llevados a cabo con exhaustividad y que no detectaron ningún tipo de problema en el estado físico de los jugadores. Pero si esto ocurre con jugadores de la máxima competición, ¿qué ocurre en las categorías base del fútbol español? ¿Qué situación hay en el fútbol regional aragonés? ¿Qué le ocurre al corazón del fútbol?

Los reconocimientos médicos se tornan en este sentido como algo fundamental para el normal y seguro desarrollo de cualquier actividad deportiva y, por extensión, del fútbol.

Pero, ¿qué son estos reconocimientos? ¿En qué consisten? En palabras del Manual Medicina aplicada al deporte: “el reconocimiento médico deportivo (RDM) arroja cierta luz sobre ciertos problemas médicos que puedan afectar a la participación en el deporte”. Y es que según el Licenciado en Medicina, Miguel Aranaz: “los reconocimientos médicos que se realizan (en estas escalas) son pruebas muy específicas, algo elemental y básico”. Según este experto en reconocimientos médicos, que a finales del pasado mes de noviembre había realizado cerca de unas 300 pruebas médicas a jugadores de categorías base y fútbol regional en Calatayud: “las pruebas que se realizan son insuficientes” y los reconocimientos que se dan hoy en día podrían ser “mejorables”. Pero a todo esto el propio Aranaz añade que “un control más exhaustivo conllevaría un gasto inviable para los clubes modestos”, por lo cual reconoce que estas pruebas que realizan sirven como “simple orientación, por si se detecta algún ligero problema poder derivar al afectado a un especialista”.

“Las pruebas que se realizan son insuficientes, […] un control más exhaustivo conllevaría un gasto inviable”


Para saber cuál es la opinión desde el sector de los clubes de fútbol, da su punto de vista Antonio Serrano, Presidente de la Agrupación Deportiva Peña La Unión Calatayud, que cuenta con un total de 91 jugadores en sus respectivos equipos. “El tema de los reconocimientos médicos te da seguridad y tranquilidad, ya que todo lo que sea por la salud de los chavales hay que tenerlo en cuenta y es primordial”, reconoce el presidente de este club de fútbol sala bilbilitano. Los casos que se dan en las categorías base se cuentan con los dedos, pero como afirma Antonio Serrano “ha ocurrido algún caso aislado y cercano, lo que te da respeto”.

Pero los casos se dan, en algunas situaciones con más suerte que en otras, y los sustos también ocurren. De esto puede hablar Jacobo García, un joven deportista que con 20 años ya no puede practicar el fútbol y una actividad deportiva que suponga el uso de un alto nivel de esfuerzo, todo ello a causa debido a una arritmia en el corazón. Este joven deportista comenzó a jugar a fútbol a los 5 años en su colegio, donde “pase el primer reconocimiento a los 8 años porque sobró dinero de las actividades de fútbol, allí me dijeron que tenía un soplo”. Pero no era un soplo, tras numerosos reconocimientos médicos, llevados a cabo de forma voluntaria cada 6 meses, se le detecto una arritmia. Jacobo, lejos de abandonar inmediatamente su deporte favorito, siguió dándole patadas a un balón y solo “deje el fútbol cuando ya no pude más”. Según Jacobo, “el caso de las arritmias es especial, porque te puede salir o no en un reconocimiento”. En todo caso afirma que sería “bueno que se realizaran más pruebas”.

Soplo (cardíaco): ruido anormal del paso de la sangre por el corazón.
Arritmia: alteración del ritmo cardíaco, que puede ocurrir de una forma constante o puntual. Esta se produce cuando los impulsos eléctricos que controlan los latidos del corazón no se dan correctamente.


Mientras unos no pueden más y han de dejar el fútbol, otros jóvenes siguen practicando este deporte sin ningún problema. Es el caso de Víctor Atance, jugador de 17 años y que desde los 8 está dentro del mundo del fútbol base. En su periplo por las categorías de formación de distintos clubes, Víctor afirma que “siempre he pasado reconocimientos médicos”, los cuales consisten entre otras cosas “en tomar el pulso, observar la respiración”. Este jugador de categoría juvenil añade: “Después de pasar las pruebas médicas, dentro del equipo realizan una serie de actividades físicas para saber si puedes llegar a tener algún otro problema”. Pero como todas la voces anteriores, Víctor apuesta por que los reconocimientos médicos “podrían ser mejores, creo que a estas edades son suficientes, pero más adelante deberían mejorar aún más”.

Todos los implicados apuestan por que una mejora de estos reconocimientos médicos, que son, como afirman los protagonistas, algo fundamental y que aporta seguridad en la realización de este deporte. Porque los jugadores de las categorías base son el corazón del fútbol, porque este corazón este protegido, cualquier molestia debe ser poca.