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sábado, 21 de mayo de 2011

El movimiento 15M en Calatayud

En medida proporcional al tamaño de Calatayud, los bilbilitanos también han decidido levantar la voz y concentrarse en la céntrica Pza. de España.

La acampada de la Pza. de España en Calatayud. JZ

Una de las pancartas visibles en la Plaza. JZ

jueves, 24 de marzo de 2011

Entrevista. “Los establecimientos no estamos contra la ley, estamos contra la mala gestión de la ley”

Antonio Alonso, propietario del Australian’s Country Bar y Secretario de la Asociación de Cafés, Bares y similares en Calatayud, dibuja la situación en el municipio tras la aplicación de la ley “antitabaco”

“Los establecimientos no estamos contra la ley, estamos contra la mala gestión de la ley”

Antonio Alonso en la barra de su establecimiento . JZ
J. Zorraquín. CALATAYUD
Hace más de tres meses desde la aprobación de la ley antitabaco ¿Los negocios lo han notado?
Sí, el negocio lo ha notado, más entre semana que en fin de semana. Se ha notado una caída de ingresos en diversos ámbitos: en cuanto a hoteles y restaurantes, un 15 %; cafeterías y bares de barrio, en torno a un 30 %; y los pubs (bares nocturnos y de ocio), otro 30%. Además en salas de juego, un 30-40% y bingos se calcula hasta un 40 ó 50%. Todo ello contrastado con el Gobierno de Aragón, de forma diaria, porque son ventas directas de cócteles.

¿Cuál es la causa de las pérdidas la menor afluencia de clientes o el menor gasto?
A ver, muchas veces acude la misma cantidad de gente, pero se consume mucho menos por un motivo sencillo: si sales a la calle, el rato que estás es el rato que no consumes. Con ésta ley no se atrae a más clientes que no fumaban, al revés. Con lo cual repercute en pérdidas, no solo en ventas del establecimiento sino también en la venta de tabaco en la máquina. Los ingresos por cajetilla suponían un 2%, pero si se vende la mitad de la mitad que se vendía antes, eso también se nota.

¿Supone esta afección en el negocio una crisis? ¿Es un obstáculo?
La historia es que no sabemos si todo es del tabaco o entra dentro de la situación de crisis, hasta dentro de un par de meses no sabremos como afecta realmente la ley antitabaco a la crisis. Calculamos que los responsables sea un 10 % ó 15% el tabaco y otro 10 ó 15 % sea la crisis. Pero claro ya que si estás jodido, encima te viene lo otro de golpe… A todo esto, se le suman los problemas con los vecinos, porque donde no había problema ahora hay problema, donde no había ruidos, hay ruidos, donde un bar no tenía problemas con las insonorizaciones, ahora con la calle sí que tiene. Nosotros, los establecimientos, contra la ley no estamos, estamos en contra de la mala gestión, de la mala forma de hacer la ley. No estamos en contra del tabaco, no estamos en contra del que no fume. Estamos en contra de la mala realización de la ley, de la incapacidad de poder elegir o no elegir. No contra la forma sino contra el fondo.
Todas las leyes mal hechas o mal formuladas son un obstáculo para cualquier negocio, lo que no puedes es prohibir a un negocio privado de uso público restringir algo que es legal, porque si no fuera legal, diriamos: “usted no puede fumar es ilegal”. Es como si te prohíben tomarte 6 copas de Whiskey, es algo legal, algo que te están vendiendo.

Siempre que se plantea un obstáculo, el ser humano por naturaleza, emprende una vía para superarlo ¿Han encontrado ustedes la vía?
Es que no hay opción, adapta el que tiene posibilidad. ¿Una “seta” (las estufas verticales colocadas en exterior)? Eso no es una adaptación, eso es un intento para mejorar la situación del cliente que sale a la calle. La ley no ha dejado posibilidad a adaptar tu negocio, ha dicho no, no hay manera de adaptar nada. Es al revés, te ha creado gastos que antes no había: no hay extractores, los olores son tremendos, al no haber extracción, no se regenera el aire y tienes que meter el aire acondicionado lo que es más gasto, si metes “setas” de calor, más gasto. Ésta ley quita beneficio e incrementa gasto.

¿Qué se ha conseguido entonces?
Lo único que se ha conseguido es llegar a casa y no oler a tabaco, pero antes lo podías conseguir igual: no yendo a bares donde se fuma, se va porque se quiere ir. ¿Se tiene derecho a no oler a tabaco? Sí, pero en lugares públicos y nosotros los sitios públicos los consideramos lo que es del Estado, no sitios privados de uso público.

Como ha dicho antes, su establecimiento sigue conservando la máquina ¿Por qué? ¿Piensa retirarla?
Conservamos la máquina porque es una atención al cliente. Los que dicen: “Vamos a quitar la máquina para que el Estado no recaude”. Yo no puedo ir en contra de mi cliente, si tiene la necesidad de comprar un cigarrillo, un paquete de chicles, yo me debo al cliente, ¿el Estado gana? Perfecto, muy bien. Cierto que no acaba generando el mismo beneficio, pero nunca la podría quitar.



viernes, 18 de marzo de 2011

Calatayud, de bar en bar


Calatayud, de bar en bar

Esta ciudad aragonesa posee una de las medias nacionales más elevadas en cuanto a establecimientos hosteleros por habitante. La falta de una división real de funciones entre bares, restaurantes y discotecas aparece como una de las posibles causas de ésta aparente hipertrofia en el sector servicios bilbilitano

El paseo Cortes de Aragón es una de las zonas de Calatayud
con mayor concentración de establecimentos. JZ


Jorge J. Zorraquín/Calatayud
150 bares; 106 establecimientos asociados, 44 sin asociar, 8 locales cerrados y 12 abiertos en el último lustro, éstas son las cifras que se manejan desde la Asociación de Cafés, Bares y similares en la ciudad de Calatayud. Unas cantidades que no pasan desapercibidas ante los ojos del público. Pero, las cifras nombradas ¿son algo normal? ¿Son estos números un problema? ¿Cómo lo ve el cliente?

Desde la propia Asociación de Cafés, Bares y similares en Calatayud, y a través de las palabras de su secretario, José Antonio Alonso: “El número (de bares) es excesivo, porque calculamos que por habitantes reales, no flotantes, aquí en Calatayud hay unos 100 por cada bar”. Según datos de la empresa pública MERCASA, la Comunidad Autónoma de Aragón contaba, en el año 2007, con una media de 225 personas por cada establecimiento de estas características. En el año 2010, la media se marca en 244. Alonso afirma que si bien estos datos “de cara al cliente sí pueden ser positivos, para la gente que regenta los locales de hostelería, en el tema competencia, es algo negativo, porque muchas personas dirigen un bar como segunda actividad, como algo complementario”.
“En Calatayud hay unos 100 habitantes reales por cada bar”
 
 



Más esta postura no es la única, el Ayuntamiento de Calatayud observa un punto distinto de la situación referida al número de bares. El concejal de Economía y Hacienda, Armando Miñana defiende: “La hostelería es el escaparate de un pueblo, es un motor fundamental”. Para Miñana, el caso de Calatayud es algo “acorde con la mentalidad del bilbilitano. La gente que ese encuentra en el paro ve una posibilidad de negocio en la apertura de un bar”. En  añadido, el responsable de Economía y Hacienda del Consistorio reconoce que los establecimientos en la ciudad son “muchos”, pero que también “son un sostén, ya que no solo el gasto que se produce en el bar, sino el gasto del propio bar se quedan en el municipio”. Otra de las razones que argumenta Miñana es que Calatayud es “cabecera de comarca y por tanto el número de personas que acuden desde las localidades de alrededor, por ejemplo en los fines de semana, aumenta el número de personas por cada bar”.

Pero por su parte, los bares de Calatayud también poseen su propia visión del tema. Rubén Pinilla, socio de un nuevo bar, Central Café, comenta que “en proporción, hay bastantes bares, eso lo sabemos todos, pero cada uno está situado en una zona diferente.”. A esto, Pinilla añade: “Ninguno (por los bares) cierra y hay muchos más para abrir, En nuestro caso, sabemos que abrir un negocio como este no es sencillo y por temor a la situación, pero con ilusión todo se anda”. Su fórmula: un bar dirigido a toda persona de Calatayud que decida, desde tomarse el almuerzo a irse de copas un sábado por la noche. Además este emprendedor bilbilitano asegura que “de esta forma hay mayor competencia, buena y sana”.

Otro punto de vista dentro del sector es el de Fernando Mochales del Bar Castillo. Hace tres años que tomó las riendas de un bar en la ciudad bilbilitana y en sus palabras: “El negocio está prácticamente igual que estaba en un inicio, no he notado mucho la bajada”. En cuanto al tema del sobre dimensionamiento del sector servicios en Calatayud, Mochales afirma: “Hoy hay de todo (tipos de bares), pero hay muchos, es algo excesivo. Aquí, en este barrio éramos 5, ahora somos 7”. Además, Mochales no observa ninguna consecuencia positiva en el tema de la competencia ya que “no puedes modificar los precios, llevan 3 años al mismo coste y no puedes subir, aunque los gastos sí que suban”. En el caso del Bar Castillo, cuenta con “un 80% de los clientes son gente fija, el otro 20% son personas que se encuentran de paso y que se acercan desde la gasolinera cercana”, asegura su dueño Fernando Mochales.

Pero ¿y qué opinan los clientes de esta situación? Antonio García, Alva Molina y Pablo Jaime, coinciden en calificar como “excesivo” el número de bares en Calatayud. Pero a esto García añade: “pero así por lo menos se puede respirar, de esta forma la gente se reparte más por los locales y no hay tanta aglomeración”. En el mismo sentido se encuentra la opinión de Sergio Gil: “El número de bares está bien, al existir tantos puedes cambiar”.

Ante esta situación, la Asociación de Cafés y Bares de Calatayud y el propio Ayuntamiento bilbilitano trabajan de forma conjunta en la puesta en marcha de la catalogación de todos los establecimientos de hostelería, algo que ya es aplicado en Aragón, pero que todavía no ha entrado en vigor en la ciudad del Jalón. Según José Antonio Alonso, Secretario de la Asociación de Cafés, Bares y similares en Calatayud: “Este medida será positiva, cada uno se colocará en un sitio específico y los negocios se especializarán”. Además la catalogación de estos servicios servirá para que exista una división real entre bares, cafés, restaurantes, algo que en la actualidad “no existe”, según lo expresa el Secretario de la Asociación de Cafés y Bares. A esto Alonso, añade: “Desaparecerán pubs, desparecerán cafeterías, desaparecerán discotecas; pero aparecerán más pubs…cambiará un poco la perspectiva”.


Pero hasta que cambie la situación, el gran número de bares en Calatayud seguirá siendo algo latente, seguirá siendo el “escaparte” de la ciudad. Los clientes, bilbilitanos y no, acuden a ellos, los empresarios abren y cierran los negocios en busca de su sitio oportuno. Pero ante todo se defiende el número de bares como muestra de la libertad de elección, del poder de decisión de acudir a un lugar u otro. Como dice el refrán: “En la variedad está el gusto”.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Oficios y comercios tradicionales: la batalla contra los tiempos

Oficios y comercios tradicionales: la batalla contra los tiempos

Molineros, herreros, zapateros, tejedores, hilanderas, carpinteros, afiladores, la tienda de la esquina, el panadero del pueblo…todos aquellos oficios y negocios que existían en un pasado no muy lejano y que hoy o bien son parte de la historia o bien luchan por seguir escribiendo la suya propia. En Calatayud todavía existen esos reductos, a continuación una breve ruta por algunos de ellos



Jorge J. Zorraquín/Calatayud
La primera parada es la mercería de José María de la Fuente. Esta casa comercial inicio su andadura en el año 1803, en el camino de los 208 años de historia. Las cosas “han cambiado mucho”, asegura Ramón de la Fuente, la personificación de la 5ª generación de la familia y que continua hoy regentando el negocio. “Antes en la comarca (de Calatayud) había muchísima más gente, esto era la gran superficie, donde incluso personas de las provincias limítrofes acudían a comprar aquí”, relata el propio encargado actual de la mercería. A pesar de la situación económica que afecta a todo el país, según Ramón de la Fuente: “La tienda es algo perfectamente sostenible, de momento, podemos hacer frente a las grandes superficies”.

Por otra parte, su formula para salir adelante consiste en ser la alternativa a la que pueden recurrir aquellas personas que buscan el producto concreto, en palabras de Ramón de la Fuente: “Hay un mercado que las grandes superficies no trabajan, productos que van desapareciendo…incluso viene gente de Madrid pues esto no lo encontramos…”. El futuro de la mercería viene a ser una incógnita: “Es un negocio familiar, ha pasado de padres a hijos […], pero yo, de momento, no tengo hijos, así que, como no se lo quede algún sobrino…”, concluye de la Fuente.

La siguiente parada nos lleva a un oficio “minucioso”: el relojero. Félix Moreno es la segunda generación de relojeros de la familia y no existen perspectivas a una nueva generación ya que “mi hija ha estudiado otra cosa que nada tiene que ver”, asegura Moreno. El oficio es “una herencia paternal, yo era el mayor y me tocó, comencé a los 13 años y una vez metido en el trabajo seguí”, relata Moreno. Gracias a la experiencia este relojero asegura: “La situación ha cambiado totalmente, antes se daba una atención más personal, se daba más consejo, actualmente ya sabes el deseo de compra del cliente”.

Otro de esos oficios que en la actualidad no abundan es el de afilador, aquí la tercera parada. “Mi tío se jubilaba y decidí venir a Calatayud”, así, según José Fernández, comenzó su carrera como afilador en la ciudad bilbilitana. Ante las perspectivas de futuro, Fernández se muestra contrariado: “Llevó 22 años con la tienda, tengo un hijo, pero no quiere saber nada del negocio”. El oficio de afilador ha variado muy poco, no es uno de esos puestos de trabajo que este ligado a las tecnologías ya que “es siempre lo mismo, esto no depende tanto de la máquina, se tira más de la mano” asegura José Fernández. Pero este afilador sí que ha notado el cambio de los tiempos: “Antes se trabajaba más, venían los esquiladores, los carniceros…ahora es un negocio que te da justo para pagar los gastos y para comer”.

La siguiente parada devuelve la ruta a los comercios centenarios. En este caso se trata de la pastelería Micheto, con 196 años de historia a cuestas, pero que “incluso pueden ser más años”, asegura María de la Cruz Micheto, dependienta y pastelera. “Entre en la tienda por herencia, llevaba los estudios, pero como lo ves, acabas por implicarte en el negocio, pero esto es algo muy sacrificado”, asegura Micheto. En un negocio como es la  pastelería, lo más importante se encuentra en las recetas, aún siendo la 8ª generación “seguimos con las mismas recetas, antes eran más fáciles, ahora hay una diferencia abismal, son productos más elaborados por causas sanitarias, pero siempre partimos desde los productos más naturales posibles”. En el futuro, otra generación en la pastelería Micheto “puede ser”, porque además el negocio es sostenible “precisamente por ser familiar, no nos importa pasar horas, horas y horas…”.

La siguiente, y última parada, presenta otro de esos oficios sacrificados y puestos contra las cuerdas a causa de los nuevos tiempos: los ebanistas y carpinteros. Luís Lázaro, carpintero con 39 años de experiencia en el oficio afirma: “Estamos muy justos, muy justos, esta el tema muy flojillo, hoy la gente recurre al mueble hecho y salvo 3 ó 4 muebles y algún montaje…nada más”. Lázaro entró en el mundo de la carpintería desde el colegio, consiguió la maestría y creo su propio negocio algo que él mismo considera como “la mejor opción”. Desde su entrada en el oficio, este “ha variado mucho, el tema de la maquinaría implica mucha tecnología, que ayuda, pero todavía lo tradicional sigue”, confiesa Lázaro.

¿Y qué suponen estos oficios para la economía de Calatayud? ¿Qué papel desempeñan los comercios tradicionales en el entramado de servicios bilbilitano? Para el Concejal de Economía y Hacienda del Consistorio de la ciudad del Jalón, Armando Miñana: “La representación de los oficios antiguos es muy escasa, a nivel económico es algo residual”. Por otra parte, Miñana comenta: “Calatayud ha sido una ciudad de servicios, nuestra ciudad ha sido un punto de compras para toda la comarca y los comercios han sido una de las forma de generar riqueza”.

Desde la Asociación de Empresarios de Comercio y Servicios de Calatayud y Comarca se observa a los comercios tradicionales como “uno de los pilares, de la ciudad, con un peso importante tanto en Calatayud como en el resto de la comarca”, asegura su Presidente Santiago Mingotes. “Son un motor económico dentro del comercio de la ciudad, suponen un modelo mediterráneo que creemos válido”, añade Mingotes. El propio Presidente de la asociación de comerciantes bilbilitana cree que “estos negocios, en los momentos que se dan pueden llevarse con más tranquilidad, pueden ajustar gastos en momentos puntuales y se aguanta mejor”.

Los oficios antiguos y comercios tradicionales siguen resistiéndose a “desaparecer del mapa”. Algunos conservan sus métodos, sus herramientas, sus recetas, otros se adaptan a los tiempos, se convierten en alternativa. Todas, formas válidas para salir adelante, todo por seguir escribiendo su historia. 

lunes, 7 de febrero de 2011

Reportaje: reconocimientos médicos en el fútbol base. Publicado en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

El Corazón del Fútbol

En los últimos años se han multiplicado los casos de futbolistas que han sufrido graves afecciones a su salud y que han provocado su retirada prematura del fútbol en activo.
Este reportaje ahonda sobre algo tan importante como son los reconocimientos médicos en ese fútbol que está lejos de focos y cámaras.

El fútbol de las categorías base, de edades comprendidas entre los 5 y 18 años, es una de las actividades que menor supervisión médica posee. J. Z.

J. Zorraquín. Zaragoza.
Antonio Puerta (exjugador del Sevilla FC), Daniel Jarque (exjugador del RCD Espanyol) o Miklos Feher (exjugador del SP Benfica), todos jugadores de fútbol de alto nivel en Europa y que dijeron adiós al deporte y a la vida. A esos nombres se añaden los de Sergio Sánchez (jugador del Sevilla FC), Rubén de la Red (exjugador del Real Madrid FC) o Miguel García (exjugador de la UD Salamanca) que son también jugadores de primera línea, pero que, en su caso, han gozado de una segunda oportunidad para continuar viviendo. Todos estos casos mencionados habían pasado por reconocimientos médicos deportivos  llevados a cabo con exhaustividad y que no detectaron ningún tipo de problema en el estado físico de los jugadores. Pero si esto ocurre con jugadores de la máxima competición, ¿qué ocurre en las categorías base del fútbol español? ¿Qué situación hay en el fútbol regional aragonés? ¿Qué le ocurre al corazón del fútbol?

Los reconocimientos médicos se tornan en este sentido como algo fundamental para el normal y seguro desarrollo de cualquier actividad deportiva y, por extensión, del fútbol.

Pero, ¿qué son estos reconocimientos? ¿En qué consisten? En palabras del Manual Medicina aplicada al deporte: “el reconocimiento médico deportivo (RDM) arroja cierta luz sobre ciertos problemas médicos que puedan afectar a la participación en el deporte”. Y es que según el Licenciado en Medicina, Miguel Aranaz: “los reconocimientos médicos que se realizan (en estas escalas) son pruebas muy específicas, algo elemental y básico”. Según este experto en reconocimientos médicos, que a finales del pasado mes de noviembre había realizado cerca de unas 300 pruebas médicas a jugadores de categorías base y fútbol regional en Calatayud: “las pruebas que se realizan son insuficientes” y los reconocimientos que se dan hoy en día podrían ser “mejorables”. Pero a todo esto el propio Aranaz añade que “un control más exhaustivo conllevaría un gasto inviable para los clubes modestos”, por lo cual reconoce que estas pruebas que realizan sirven como “simple orientación, por si se detecta algún ligero problema poder derivar al afectado a un especialista”.

“Las pruebas que se realizan son insuficientes, […] un control más exhaustivo conllevaría un gasto inviable”


Para saber cuál es la opinión desde el sector de los clubes de fútbol, da su punto de vista Antonio Serrano, Presidente de la Agrupación Deportiva Peña La Unión Calatayud, que cuenta con un total de 91 jugadores en sus respectivos equipos. “El tema de los reconocimientos médicos te da seguridad y tranquilidad, ya que todo lo que sea por la salud de los chavales hay que tenerlo en cuenta y es primordial”, reconoce el presidente de este club de fútbol sala bilbilitano. Los casos que se dan en las categorías base se cuentan con los dedos, pero como afirma Antonio Serrano “ha ocurrido algún caso aislado y cercano, lo que te da respeto”.

Pero los casos se dan, en algunas situaciones con más suerte que en otras, y los sustos también ocurren. De esto puede hablar Jacobo García, un joven deportista que con 20 años ya no puede practicar el fútbol y una actividad deportiva que suponga el uso de un alto nivel de esfuerzo, todo ello a causa debido a una arritmia en el corazón. Este joven deportista comenzó a jugar a fútbol a los 5 años en su colegio, donde “pase el primer reconocimiento a los 8 años porque sobró dinero de las actividades de fútbol, allí me dijeron que tenía un soplo”. Pero no era un soplo, tras numerosos reconocimientos médicos, llevados a cabo de forma voluntaria cada 6 meses, se le detecto una arritmia. Jacobo, lejos de abandonar inmediatamente su deporte favorito, siguió dándole patadas a un balón y solo “deje el fútbol cuando ya no pude más”. Según Jacobo, “el caso de las arritmias es especial, porque te puede salir o no en un reconocimiento”. En todo caso afirma que sería “bueno que se realizaran más pruebas”.

Soplo (cardíaco): ruido anormal del paso de la sangre por el corazón.
Arritmia: alteración del ritmo cardíaco, que puede ocurrir de una forma constante o puntual. Esta se produce cuando los impulsos eléctricos que controlan los latidos del corazón no se dan correctamente.


Mientras unos no pueden más y han de dejar el fútbol, otros jóvenes siguen practicando este deporte sin ningún problema. Es el caso de Víctor Atance, jugador de 17 años y que desde los 8 está dentro del mundo del fútbol base. En su periplo por las categorías de formación de distintos clubes, Víctor afirma que “siempre he pasado reconocimientos médicos”, los cuales consisten entre otras cosas “en tomar el pulso, observar la respiración”. Este jugador de categoría juvenil añade: “Después de pasar las pruebas médicas, dentro del equipo realizan una serie de actividades físicas para saber si puedes llegar a tener algún otro problema”. Pero como todas la voces anteriores, Víctor apuesta por que los reconocimientos médicos “podrían ser mejores, creo que a estas edades son suficientes, pero más adelante deberían mejorar aún más”.

Todos los implicados apuestan por que una mejora de estos reconocimientos médicos, que son, como afirman los protagonistas, algo fundamental y que aporta seguridad en la realización de este deporte. Porque los jugadores de las categorías base son el corazón del fútbol, porque este corazón este protegido, cualquier molestia debe ser poca.