sábado, 21 de mayo de 2011

El movimiento 15M en Calatayud

En medida proporcional al tamaño de Calatayud, los bilbilitanos también han decidido levantar la voz y concentrarse en la céntrica Pza. de España.

La acampada de la Pza. de España en Calatayud. JZ

Una de las pancartas visibles en la Plaza. JZ

viernes, 20 de mayo de 2011

Aquella noche de mayo

Aquella noche de mayo vi unión. Aquella noche de mayo sentí las divergencias. Aquella noche de mayo escuché. Aquella noche de mayo creí en otra visión. Aquella noche de mayo mi indignación, por fin, tomaba cuerpo. Aquella noche iniciaba el cambio. Aquella noche fue esta madrugada. Aquella noche el frío quemaba la piel.

Imagen de una de las asambleas en la Pza. del Pilar (Zaragoza). JZ

La llamada “generación perdida” (calificada así por las grandes instituciones financieras) tomó una misma bandera: la indignación. Por encima de cualquier corriente política, por más que puedan existir determinados intereses ocultos, cinco millones de parados no van debajo  del brazo de uno solo. Las personas que se daban cita en la Plaza del Pilar (Zaragoza) tenían claro qué ha originado lo que padecemos, quién lo ha hecho y por qué.

Lo que no se tenía, ni tiene, claro es la forma de actuar, contra quién, en qué sentido. Ayer mismo la asamblea que se daba cita en dicha Plaza se sumía en un torno sinfín para decidir cómo actuar ante un posible desalojo policial. Unos defendían el pacifismo, otros la acción pacífica y los de más allá cargaban contra la supuesta sumisión del de al lado y pedían responder con violencia a la violencia.

Si algo debemos tener claro es que esta protesta no puede caer en el burdo juego de las cargas policiales y la destrucción del mobiliario público. Sí, porque será esto lo que salga en los medios de desinformación y no las propuestas, las voces que expresan el verdadero sentir de la indignación.

Pero ahora bien, no nos volvamos locos. No pretendamos que haya una corriente de pensamiento única. Una sola vía de actuación. No. La crítica o la renovación siempre han poseído diversas vías por las que encauzarse: la del medio, la de un poco al lado y la del extremo. La vía única es la que siguen las personas que pretenden dejar todo como está. Arregladico. Bien.

“Se aprende escuchando” y de verdad que sí. Las asambleas formadas durante estos días en las plazas deben servir de ejemplo para valorar los derechos que tenemos, para ver de lo que somos capaces. Hace dos meses se acusaba a la juventud española de pasividad, de que solo el ocio la movía y tanto a ellos como a la sociedad en general. Hoy podemos sentirnos orgullosos de ese estudiante de ingeniería, de esa parada, de esos funcionarios, de ese jubilado que han dicho “se acabo”.

Cierto es también que la efectividad (productividad o como quiera llamarse) de estos plenos es cuanto menos cuestionable o incluso nula. ¿Por qué nula? Por esa divergencia que hablaba anteriormente en cuanto a formas de proceder, de actuar, de organizarse. ¿Pero no es eso la democracia? ¿No se debe debatir lo que nos afecta? Que sí, que si discutiéramos todo avanzaríamos poco o nada. Pero la solución (creo) tampoco pasa por ir de carpetazo en carpetazo, dados todos por creerse en la posesión de una carta blanca.

Entre la marea de ideas, el fluir de pensamientos, destacó una voz: “Bueno, ¿hacemos algo ya o qué? Y se dirigió a pegar carteles por todo el Ayuntamiento. Pero esto no como forma de tachar solo a un color político, sino a TODOS los políticos. La asamblea se disolvió y quien quiso pego carteles, los hizo: se expresó.

Carteles en la puerta del Ayto. de Zaragoza. JZ

Llegada la hora, los párpados luchaban contra la gravedad. Los rotuladores sufrían las contracciones de traer nuevas proclamas al mundo. El frío invadió nuestros huesos. El tiempo corría hacía el horizonte del amanecer. Disolvimos nuestra asamblea, pero las ideas continuaron fluyendo. Nos despedimos. Todo con ese regusto de haber hecho algo que, por pequeño, no carece de mérito. El bosque nace del surgimiento de uno y otro y otro árbol.

P.D. Por supuesto no me creo en posesión de la verdad absoluta, doy mi humilde opinión tras haber participado, de aquellas formas, en este movimiento. La crítica fomenta la mejora.



jueves, 5 de mayo de 2011

Fin del "Clasicato" ¿Qué viene ahora?

Clasicato


Semanas enteras donde una única información copa los principales focos. Nos quejamos, pero luego todos volvemos la mirada y agudizamos el oído para no perder detalle. Un servidor se negó a rally de “Madri-Barças” y al menos puede evitar uno de los cuatro partidos.  Pero lo que no pude evitar, ni yo ni nadie, fue el continuo discurso de los medios durante casi más de un mes: tantos años de la última final entre Madrid y Barcelona, tantos otros desde su último cruce en Champions, la Liga ya decidida.

Durante estos días el periodismo deportivo español ha “deslumbrado” al mundo con un repertorio de informaciones de lo más variado y con un reparto de tiempos que ha afectado a la gran mayoría de espacios informativos en varios formatos. Efectivamente, si los deportes sin corona real, maltratados de por si, fueran la señora de Cospedal entonces si tendrían razones de peso para quejarse por el trato recibido en el desequilibro informativo. Recuerdo como en el informativo vespertino de Antena 3, incluían una pieza tan importante como: la repetida imagen de padre del Real Madrid e hijo del F.C. Barcelona. Más tarde en el Telediario de TVE de las 9, era el turno para la “guerra de sexos” entre los mismos equipos. Extrañamente todos parecían un recurso barato de adorno de unos cuantos minutos

Pero qué tienen esos partidos para ser tan vistos, tan comentados. El último partido que vi junto a mis colegas en Calatayud fue el, llamémosle “Primer clásico”, perteneciente a la competición de Liga. Quedamos para cenar y seguidamente esperar a que empezara el choque. Eran las 9 y media y no había rastro de nadie, solo los charcos, pruebas irrefutables de la lluvia que había caído por la tarde. 10 minutos después por fin estábamos todos: choque de palmas, risas varias y al bar. Una vez allí, los fanáticos de ambos equipos (yo soy zaragocista confeso y orgulloso, comienzan con un el “pique” obligado: que si os vamos a meter tantos, que si va a empezar el “cangelo”. Empieza el partido y empieza la tensión: faltas, dominio de los azulgrana, el Madrid a verlas… ¡pero si esto pasa en todos los partidos!

Mientras esto ocurría los informadores deportivos, forofos también a fin de cuentas, empiezan a cargar sus afilados bolígrafos virtuales, lo que en un Zaragoza – Almería no pasa de la anécdota o la normalidad para ellos son 2 páginas de periódico, 2 entradas en la web, 2 minutos de televisión, pura rentabilidad. A su vez ese partido a vida o muerte, por una de las salvaciones más caras de los últimos años para no descender a Segunda División, no merecen ni media página.

Como he dicho me libre de uno de los cuatro. En este último, la polémica apareció de nuevo. He de confesar que al final acabas picando en la red de comentar y comentar la jugada, que si el árbitro, que si el jugador. Barajé incluso poner un tweet en la archiconocida red del micro-blogging dirimiendo el caso, pero viendo el volumen que había sobre lo mismo, desistí. Eso sí, los árbitros veteranos pueden retirarse tranquilos, no como los curas, media España esta dispuesta a juzgar al milímetro cada jugada que se produzca en un partido.

Pasada la tempestad, llega la calma. Tras medio mes con lo mismo día, tarde y noche, llega el momento de agudizar el ingenio. Páginas y páginas quedan por rellenar, tinta y tinta por gastar ¿Se gastará adecuadamente? ¿Rellenaremos o colocaremos información?

martes, 3 de mayo de 2011

Questions for a imaginary interview to Leon Panetta (CIA director)

  1. Is Osama Bin Laden dead?
  2. Do you have any photograph?
  3. Why don’t you publish them?
  4. Where is the origin of sea funeral?
  5. What is the sense of kill one people wich value is more with live?
  6. Osama’s dead could increase terrorist alarm. Is his dead more profitable?
  7. Why Pakistani Army is destroying the “crime scene”?
  8. Why Journalist can’t interview the neighbours of Abbottabad?

Fragmento de "El mundo de hoy" (Kapuściński)

Perderé, me matarán, pero jamás nadie podrá decir de mí que he roto las reglas del juego, que he traicionado, que he fallado, que tenía las manos sucias.

miércoles, 13 de abril de 2011

Fragmento de Vida y Destino (Vasili Grossman, 1959)

"La verdad es solo una. No hay dos verdades. Sin verdad, o bien con fragmentos, con una pequeña parte de la verdad, con una verdad sesgada y podada es difícil vivir. Una verdad parcial no es una verdad".

Grossman, Vasili. Fragmento de Vida y destino tras la contraofensiva soviética en Stalingrado durante la II Guerra Mundial 

miércoles, 6 de abril de 2011

Presentación del libro "El fin de una época"

E Iñaki abrió su mente

El veterano periodista vasco presentó su libro El fin de una época en Zaragoza. Iñaki Gabilondo habló de la situación actual del periodismo, de lo que puede venir y sobre todo de lo que ha vivido él en sus más de cuarenta años de experiencia. Ante él, un público que quedo cerca de ocupar las cerca de novecientas entradas del Teatro Principal                                               

Panorámica del escenario del Teatro Principal                                      
                   
“Corre, corre que no entramos”. Esta era la principal preocupación de los asistentes más rezagados que acudían a la presentación del libro El fin de una época del periodista Iñaki Gabilondo celebrada en el Teatro Principal de Zaragoza el pasado lunes 21 de marzo. Decenas de personas, a menos de diez minutos del comienzo fijado, subían las escaleras con celeridad en busca de una butaca libre. “Nada señora, suban a la tercera planta porque aquí, en la segunda, ya no hay sitio”, decían los acomodadores a las personas que acudían a última hora. Pero ni en la segunda ni en la tercera, en el último piso de asientos, el último piso de las novecientas localidades del teatro zaragozano, solo allí quedaban los últimos sitios vacíos. En el resto de butacas existe una variedad absoluta en cuanto a público se refiere: jóvenes, personas mayores y de mediana edad.

Una vez aposentados todos los espectadores, el murmullo se convirtió en un zumbido atronador. El ambiente comenzó a cargarse. Los que allí habían acudido comenzaron por quitarse prendas. Gran expectación. En el centro del escenario, tres sillones y una pequeña mesa auxiliar (como si no existiera nada más importante); en los extremos otras dos mesas más elevadas con sendos libros del autor vasco. Dos pequeños libros, de tapa roja y tapa blanca, que en ciento setenta y cuatro  hojas recogen más de 40 años de experiencias en el mundo del periodismo en varias de sus vertientes.

No es una presentación al uso. Cayeron las luces, el telón ya estaba en todo lo alto. El polifacético Luis Alegre toma la palabra, sin olvidar a los seis brigadistas contra incendios que perdieron la vida en un accidente en Teruel. Para rebajar la tensión, el conductor del acto apela al lleno del teatro: “Si lo sabemos lo hacemos en La Romareda”. Gabilondo rió y con él todo el público. La sintonía comenzaba a ser palpable.

Tras esta breve introducción, Luis Alegre inició la parte central de la tarde en el teatro: el diálogo. Gabilondo cogió el testigo y confesó sentirse “emocionado” porque la sensación era algo “inolvidable”, cosa que se le nota en su voz, en sus gestos, tan característica una en la radio y otros en la televisión. “Aquí me convertí en hombre, aquí hice la mili”, comenta el periodista vasco. El auditorio volvió a reír y, en ese intercambio de halagos, los aplausos resonaron entre las paredes.

Gabilondo comenzó por mencionar lo que supone el periodismo y, en concreto, el mundo de la radio, esa radio que en alguna otra entrevista califica como a su novia: “Es una actividad muy exigente”. Reconoció el importante papel de las compañías, del equipo, y también que es un oficio “muy bonito”. Alegre le preguntó sobre si le habían “disparado”, el hasta hace poco presentador de CNN+ lo afirmó y recordó que se le ha llegado a etiquetar como “miembro del OPUS, nacionalista, del PSOE”. También abordó sus diferencias con Aznar y un tema tan espinoso como su papel durante el 11-M. El veterano periodista mencionó que sí había vivido algún “incidente”, admitió que había cometido errores, pero mencionó su honestidad.

El público escuchaba atento, sin perder detalle. El periodista vasco rechazó que su libro fuera oportunista: “No soy tan fantasma”. A lo que añadió que “nuestros días son una época convulsa y trascendental”. Historias y anécdotas de las que no perdieron detalle un gran número de estudiantes de periodismo en la capital aragonesa. Serán ellos los que mañana desempeñen el oficio de “contar las cosas”, el de “administrador del derecho a la información” como lo llama Iñaki Gabilondo. A parte de los consejos, el periodista también comentó una verdad evidente: “En el mundo de los medios se ha impuesto una lógica económica”. En la misma línea, este hijo de carnicero Además señaló una de las principales premisas que se ha impuesto en el mundo televisivo actual: acusar al público. “Si está ahí es porque lo ven”, señaló Gabilondo. Y es que no son pocos los productores, ejecutivos y demás personal que se escudan detrás de esa frase para sacar adelante cierto tipo de programas. No era revanchismo, el periodista, consumido entre un mar de cambios, intentaba hacer ver a aquellos que no están en el mundo de los medios la verdad que existe y que estrangula a los que son y a los que serán futuros “contadores de cosas”. No lo dejo ahí y afirmó sin tapujos: “El peor enemigo de la libertad de prensa es el paro”.

Es en el tema económico donde Gabilondo se mostró más claro. “España ha sido un país austero, salvo tres ó cuatro personas” y confesó estar “sorprendido” por la importancia que ha ido tomando la información económica: “Cuando yo estaba en la SER, en un principio no hablábamos de la bolsa”.

Este periodista siempre ha sido claro en sus ideas y el pasado lunes no fue menos. Cargó contra el liberalismo y el individualismo: “Es un intento de reivindicar lo común, de entender al otro, nadie es solo un individuo”. También en el sentido de sus ideas reconoce que tanto el periodismo como la política parecen haberse “alejado de los ciudadanos”.

Alegre condujo con maestría la conversación, ni un silencio, nada de reflexión para contestar. Gabilondo se siente bien se había olvidado por completo de lo “difícil” que ha de ser dedicarse al mundo de la actuación”.

También hubo espacio para los recuerdos, para las anécdotas. La voz destacada de la SER durante años recordó sus inicios en las “entrevistas a Carrilo, Ibarrurí y esa gente que no había hablado todavía”. La mayoría del público atendía sin despiste, sin perder palabra, atentos a los gestos. Sí, eran la mayoría porque una minoría, escasa, pero constante, se levantaba de sus asientos y se marchaba. ¿Qué demonios esperaban? ¿Cuarenta minutos de chapa y luego te regalamos un libro o en su defecto un reloj de pared?

“Nos hemos olvidado de lo que tenemos que contar, ahora solo se dedican a contar espectadores”. Gabilondo se mostraba sincero y expuso su teoría de la segunda voz: “La radio es la segunda voz, acompaña de fondo la primera es la vida”. Las anécdotas y confesiones siguieron desfilando. El público aplaudió como si cada cierto tiempo acabara un acto de una obra. La complicidad estaba establecida.

El reloj se aproximaba a las nueve y media de la noche, dos horas desde el inicio de la presentación. Gabilondo se afanaba por remarcar ideas básicas como el trabajo en equipo. No se olvido de reconocer el papel del profesional de la información: “En la construcción de la sociedad, el periodista es imprescindible”. El público atendía, no perdió palabra, el segundo acto trazaba su argumento de forma impecable, el actor parecía estar en el salón de su casa. Si de verdad la gente que estuvo allí entendió el mensaje, el periodismo no está perdido, mientras los futuros periodistas y los actuales (y futuros) espectadores, oyentes, lectores apliquen, recuerden lo que oyeron, existe la resistencia a caer.
                                                          
¿Y ahora qué?, le dejo entrever Alegre. Gabilondo ni mucho menos escondió sus cartas: “Participaré con un blog en El País, en un foro social, con entrevistas en la cadena SER y en CANAL +.

Para cerrar, Gabilondo dejo una frase muy importante: “Es un momento difícil, pero no es el único”. Alegre despidió al invitado de honor en la capital aragonesa. El público reconoció la intervención de Gabilondo con una sonora ovación. Cientos de personas pasaron a agolparse en el pasillo central de las butacas del Teatro Principal en busca de la firma del autor, típicos problemas de organización que no empañaron una tarde de aprendizaje, de escucha, de saber.

Un grupo de jóvenes estudiantes universitarios se acercaron al escenario, eran lo últimos de la fila y la seguridad ya mandaba a todos al vestíbulo. Pero, en ocasiones, no hay nada más efectivo que la tozudez y hacerse el sordo para conseguir lo que se desea y lo que querían no era fácil: entregar su revista a todo un referente del oficio que pretenden desempeñar. Por fin lo consiguieron, a pesar de escuchar su voz en la radio y ver su rostro en la televisión, en persona les pareció otra cosa: rasgos prominentes, ojos azules profundos, su “qué tal machotes”.

La tarde no acabó en el teatro, tras la entrega de la revista y la correspondiente firma de libros, los jóvenes fueron a un bar, estaban extasiados, pero no les faltaba el humor. El telón cayó entre “zumo” de cebada, entre hojas en blanco, entre carcajadas, entre anécdotas y entre cuscús. Iñaki abrió su mente, ellos abrieron la puerta a su futuro.